GIZ Centroamérica

Historias

Una red de memoria y búsqueda de la verdad a través del ADN 

Durante años, miles de familias salvadoreñas —y muchas más en Centroamérica — han vivido con una herida abierta: la desaparición de un ser querido en el trayecto migratorio hacia Estados Unidos. En cada hogar, la ausencia se convirtió en silencio. La incertidumbre en rutina. La esperanza en una espera sin fin. 

Hoy, gracias al esfuerzo conjunto de instituciones nacionales, organizaciones de la sociedad civil y equipos forenses especializados, que han asumido un compromiso firme con la verdad, la justicia y la dignidad de las familias, ese derecho se abre paso. 

Recientemente, tres familias salvadoreñas recibieron una notificación oficial sobre la situación de sus seres queridos dados por desaparecidos. No fue un momento fácil. Fue un instante entre el alivio de saber y el dolor de confirmar la peor de las noticias.

La notificación oficial es cuando las autoridades informan a la familia con respeto y cuidado que encontraron a su ser querido que estaba desaparecido. Puede ser para decirles que está con vida, o que lamentablemente ha fallecido. Esto es muy importante porque ayuda a la familia a prepararse. Después viene la entrega digna, que es cuando les devuelven el cuerpo para que puedan despedirse con respeto, amor y siguiendo sus costumbres.

Cada notificación fue acompañada con respeto y cuidado: apoyo técnico, contención psicosocial y medidas que garantizaron la dignidad de las víctimas y el bienestar de sus familias.

Después de años de silencio, dando vuelta a las preguntas de siempre -«¿Cruzó la frontera? ¿está bien? ¿sigue viva? – la noticia llegó.

“No se podía hacer nada. Fueron a buscar a nuestra hija, pero no la encontraron. Hoy nos han dado la respuesta que, tarde o temprano, sabíamos que iba a llegar. Podemos darle cristiana sepultura. No era lo que esperábamos, pero es el cierre de la etapa de búsqueda”, compartió Doña María, madre de una joven migrante desaparecida.

Para Doña María, como para otros familiares de personas que emprendieron el camino hacia otro país, saber la verdad no cierra la herida, pero permite que empiece a sanar.

El camino de la migración ha sido, durante muchas décadas, una ruta de esperanza para miles de centroamericanos. Sin embargo, frente al creciente número de personas desaparecidas en el trayecto y el dolor de las familias que las buscan, esta ruta también ha comenzado a transformarse.

Gracias al impulso de organizaciones y redes de apoyo, hoy se han logrado avances significativos, como la toma de muestras de ADN que permiten identificar a personas desaparecidas. Es así como la ruta migratoria se convierte también en un camino de verdad, memoria y justicia.

El valor de una muestra de ADN

Como parte del proceso, tres nuevas familias proporcionaron muestras de material genético, sumándose a esta red de memoria y búsqueda.

  • Foto: Proyecto Fortalecimiento del Estado de Derecho en América Central y el Caribe – FEDACC.
  • Foto: Proyecto Fortalecimiento del Estado de Derecho en América Central y el Caribe – FEDACC.
  • Foto: Proyecto Fortalecimiento del Estado de Derecho en América Central y el Caribe – FEDACC.
  • Foto: Proyecto Fortalecimiento del Estado de Derecho en América Central y el Caribe – FEDACC.
  • Foto: Proyecto Fortalecimiento del Estado de Derecho en América Central y el Caribe – FEDACC.

Las tomas las realizó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en cartillas FTA, que son distribuidas a tres laboratorios. Cada una representa una posibilidad concreta de encontrar coincidencias en bases de datos forenses con fines humanitarios.

Si bien es una decisión profundamente personal, se transforma un acto de solidaridad, porque al compartir su ADN, las familias no solo mantienen viva la búsqueda por sus seres queridos, sino que también pueden ayudar a resolver otros casos en la región, ya que estas muestras se procesan con los más altos estándares de confidencialidad, ética y consentimiento informado.

Entre 2010 y febrero de 2025, el Proyecto Frontera ha documentado 2,351 casos de Migrantes No Localizados (MNL), ha reunido 6,000 perfiles genéticos de familiares y se han logrado 406 identificaciones por medio del Banco y otros mecanismos transnacionales existentes.

Fuente: Equipo Argentino de Antropología Forense.

 

Fuente: Equipo Argentino de Antropología Forense. Lugares de identificaciones por Banco de Datos y otros mecanismos.

Cada registro, cada muestra, cada paso en este camino fortalece una red regional de solidaridad. Y aunque no todos los casos se resuelven de inmediato, participar en estos procesos significa avanzar hacia la verdad. Y con la verdad, llega la posibilidad de justicia.

Este no es solo una situación que enfrentan los salvadoreños. Es una herida compartida en toda la región. Por eso, la articulación entre países, instituciones y colectivos de familiares es clave para avanzar hacia respuestas reales y duraderas.

Una búsqueda que no conoce fronteras

Este proceso es parte de un esfuerzo colectivo. La Cooperación Alemana para el Desarrollo, a través del Proyecto Fortalecimiento del Estado de Derecho en América Central y el Caribe (FEDACC), se sumó al trabajo del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD) y el Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos de El Salvador (COFAMIDE).

El objetivo es claro: fortalecer los sistemas de búsqueda e identificación de personas migrantes desaparecidas y acercar a más familias al camino de la verdad y la justicia.

Este camino también ha sido posible gracias a la incansable labor de las familias organizadas, que han convertido el duelo en acción y la espera en exigencia de justicia. Su voz ha sido el motor para abrir rutas legales, mejorar protocolos y exigir que los Estados no miren hacia otro lado. Adicionalmente, el proyecto FEDACC junto a la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD) de México, en el mes de abril presentaron el informe “Mecanismos transnacionales para la búsqueda e identificación de personas migrantes desaparecidas en Centroamérica y México”. Un documento que reúne caminos disponibles para que las familias puedan denunciar una desaparición e iniciar su búsqueda, incluso desde otro país.

Numerosas familias han emprendido la búsqueda de sus seres queridos y han solicitado información sobre su paradero, sin obtener respuestas claras. No obstante, el derecho a la verdad permanece vigente. Cuando las familias se organizan, el duelo adquiere una dimensión colectiva y transformadora. Cuando las instituciones asumen su responsabilidad, el silencio comienza a ceder. Y cuando la sociedad se solidariza, la búsqueda deja de ser un camino solitario.