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Historias

San Juan La Selva: un corredor de esperanza y transformación climática

En Costa Rica, donde los ecosistemas vibran con la vida de la Lapa Verde y los últimos almendros de montaña, se extiende el Corredor Biológico San Juan La Selva. Más que un espacio natural, este corredor se ha convertido en un símbolo de resiliencia, innovación y esperanza frente al cambio climático.

Del territorio a la transformación

Durante años, este corredor ha sido un puente vital entre áreas protegidas y recientemente ha tenido una transformación a través del fortalecimiento organizacional impulsado por el programa EbA LAC. Gracias a este proceso, el Comité Local no solo actualizó su plan de gestión, sino que lo transformó en una herramienta viva, inclusiva y estratégica. Por primera vez, se integraron enfoques de género, justicia climática y análisis de vulnerabilidades sociales y ecológicas.

Fernanda Sáenz, vicepresidenta de la asociación del corredor biológico San Juan La Selva, lo resume con claridad: “antes no visualizábamos muchas amenazas sociales o climáticas. Hoy, no solo las entendemos, sino que las priorizamos en nuestras acciones.”

Cambio de mentalidad: de la conservación a la acción integral

El proceso no fue solo técnico, fue profundamente humano. Como lo describió Fernanda:

“Para nosotros también este proceso de actualización del plan de gestión ha sido un fuerte análisis, un fuerte diagnóstico, realmente no fue solo llegar y empezar a construir un plan de gestión, sino un proceso de entender qué hacíamos antes, ¿qué se puede potencializar y qué estamos haciendo?”

La actualización del plan de gestión fue un ejercicio de introspección, diagnóstico y rediseño. Se analizaron fallos, se reconocieron logros y se trazó un nuevo camino con una visión más amplia e inclusiva.

Este cambio de mentalidad ha permitido que los conocimientos adquiridos se expandan más allá del corredor, llegando a otras organizaciones, sectores y comunidades. La perspectiva climática y social ahora forma parte medular del Comité Local y de quienes lo integran.

Inspiración que escala

 

San Juan La Selva no es solo un ejemplo local. Su experiencia es una guía para otros corredores biológicos que deseen fortalecer su rol y ampliar su accionar desde la sostenibilidad y la equidad. Su historia demuestra que es posible escalar buenas prácticas, adaptar estrategias a contextos diversos y construir redes de colaboración.

Fernanda lo expresa con convicción: “Cada miembro está aquí porque cree en el cambio. Hemos visto el impacto, y eso nos inspira a seguir.”

Una visión para el futuro

 

A diez años, el sueño es claro: un corredor que articule esfuerzos, cierre brechas sociales, y gestione el territorio con justicia climática y equidad de género. Un espacio donde la conservación y el bienestar humano coexistan, donde las decisiones se tomen con base en datos, mapas de vulnerabilidad y participación comunitaria. Y lo más poderoso: ya no es solo un sueño, es un proceso en marcha.