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Grupos de mujeres guardaparques durante el primer taller en la capital costarricense

Defendiendo la biodiversidad a través de los ojos de mujeres y niñas

Reconociendo la importancia de la protección de la biodiversidad con un enfoque de género, Costa Rica propuso la inclusión de una meta adicional en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (GBF) durante el proceso de negociación para definir las metas que guían acciones de los países y actores globales hacia la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en el período 2022-2030.

En la hermosa cordillera central de Costa Rica, dos gigantes destacan: el volcán Irazú —comúnmente llamado el «volcán del trueno»— y el volcán Turrialba, los más altos del país situados en parques nacionales que también llevan su nombre.

A cargo de su protección está Reina Sánchez, una guardaparque con 18 años de experiencia, responsable de todo el Bloque de Conservación Volcánica Irazú-Turrialba, que abarca más de 2,850 hectáreas, equivalentes a 28.500 canchas de fútbol. Reina es la única guardaparque mujer en esta área.

Costa Rica es reconocida por su biodiversidad, pero esto no sería posible sin el trabajo dedicado de los guardaparques, quienes juegan un papel crucial en la protección de las áreas de conservación.

Aunque este sector ha estado tradicionalmente dominado por hombres, cada vez más mujeres se están sumando, dispuestas a cumplir con su compromiso de proteger estas áreas. Actualmente son más de 100 mujeres guardaparques a lo largo y ancho del país.

Costa Rica y la Meta 23

Reconociendo la importancia de la protección de la biodiversidad con un enfoque de género, Costa Rica propuso la inclusión de una meta adicional en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (GBF) durante el proceso de negociación para definir las metas que guían acciones de los países y actores globales hacia la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en el período 2022-2030.

La Meta 23 busca asegurar la igualdad de género en la implementación del GBF mediante un enfoque sensible, donde todas las mujeres y niñas tengan igualdad de oportunidades y capacidades para contribuir a los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Los proyectos ACCIÓN Clima y BioFrame, financiados por la Iniciativa Internacional del Clima (IKI) y ejecutados por la Cooperación Alemana para el Desarrollo GIZ en Costa Rica, se unieron a instituciones gubernamentales como el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) para replicar esta meta.

Estas colaboraciones brindan herramientas para influir en las políticas y medidas de gestión de la biodiversidad, fortaleciendo la participación abierta y transparente, y empoderando a las mujeres en sus roles relacionados con la biodiversidad y la interacción comunitaria.

Después del desafiante y exitoso proceso de negociación del Marco Mundial de Biodiversidad, estamos encantados de ser parte de esta colaboración, que tiene como objetivo traducir el acuerdo en acciones, especialmente junto con el país que lideró la propuesta para integrar una meta enfocada en mujeres y niñas en el GBF. A través de la implementación de medidas económicas positivas para la naturaleza que hemos apoyado en Costa Rica, hemos visto el gran compromiso y liderazgo de mujeres que trabajan con y para la biodiversidad, y estamos muy emocionados de seguir apoyando su importante papel en la conservación de la biodiversidad y el uso sostenible de la misma.

Para Reina Sánchez, estas iniciativas ayudan a cerrar las brechas de género que las guardaparques mujeres han experimentado en un entorno dominado por hombres. Desafíos no familiares que han enfrentado incluyen, por ejemplo, la falta de condiciones adecuadas para que las mujeres embarazadas o con hijos puedan seguir cumpliendo con sus obligaciones y responsabilidades.

 

Unión de mujeres guardaparques

Como un primer paso importante, el SINAC y la GIZ co-organizaron en mayo de 2023 el primer encuentro en la historia de Costa Rica, donde 30 guardaparques mujeres unieron fuerzas para identificar desafíos y pasos iniciales para diseñar un conjunto de medidas que aborden las desigualdades y mejoren el trabajo especializado para la conservación de la biodiversidad.

El Pacífico de Costa Rica fue el escenario del segundo taller, específicamente en Puerto Jiménez de la provincia de Puntarenas, con el objetivo de integrar la visión de más mujeres guardaparques y lideresas de las comunidades con un enfoque local, donde hubo espacios para reflexionar, compartir perspectivas y visibilizar retos de las mujeres durante sus labores de protección de la biodiversidad.

Grupos de mujeres guardaparques durante el primer taller en la capital costarricense

Petitoria fue recibida por el ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattenbach; y la Ministra de la Condición de la Mujer, Cindy Quesada. © Melisa Jerez / GIZ

De la teoría a la acción

Ahora, el desafío radica en traducir estos compromisos en acciones, fomentando el desarrollo de sinergias y capacidades para promover las líneas estratégicas de trabajo de esta meta, principalmente la participación de las mujeres en la toma de decisiones, la formulación de políticas, el acceso a la tierra y los recursos naturales, y el fortalecimiento de un liderazgo inclusivo, informado y equitativo.

Como uno de los primeros pasos en busca de la igualdad, las mujeres guardaparques presentaron una petitoria al MINAE con tres puntos específicos:

  1. La activación de una unidad de género en el SINAC para el acompañamiento en el desarrollo de la Política Institucional de Igualdad de Género y para la atención de mujeres guardaparques.
  2. La elaboración e implementación efectiva de dicha política, con enfoque interseccional y territorial, para incluirla en todos los procesos de planificación institucionales.
  3. La autorización de una reunión anual de mujeres guardaparques para el intercambio de experiencias y creación de capacidades.

«En nombre de GIZ, nos comprometemos a contribuir al fortalecimiento de las capacidades de las mujeres, desarrollando medidas que puedan mejorar las condiciones sociales e institucionales para proteger y usar sosteniblemente la biodiversidad a largo plazo. GIZ entiende que, para traducir el acuerdo global en acción, es clave comprender las contribuciones y desafíos desde la perspectiva de las mujeres que trabajan con la biodiversidad, para promover acciones que aborden un enfoque transformador de género», dijo Sören Kirstein, el entonces coordinador del proyecto ACCIÓN Clima.

Reina Sánchez está emocionada por las nuevas oportunidades y los importantes avances que la colaboración entre el MINAE, SINAC y GIZ traerá para ella y sus compañeras:

Con estas iniciativas, reconocemos e identificamos las limitaciones que tenemos para promover la equidad de género. He trabajado rodeada de hombres, pero el apoyo de las mujeres es clave en los ambientes laborales. Lograr un equilibrio entre conservación e igualdad es muy importante.