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Adolescentes de Hato Nuevo avanzan entre luces y sombras aferrándose al anhelo por un futuro distinto

Resumen

En Hato Nuevo, República Dominicana, adolescentes como Angélica y Débora están transformando su destino gracias al Club de Chicas, una iniciativa del Programa Presupuestario de Prevención del Embarazo Adolescente, evaluado por la Cooperación Alemana (GIZ) y la DIGEPRES.
Este programa, con una inversión de 13.8 millones de dólares, fortalece la educación sexual integral, la autoestima y la autonomía de más de 6,000 jóvenes en todo el país. Su evaluación ha permitido mejorar la eficiencia del gasto público y garantizar que los recursos realmente generen impacto social, especialmente en comunidades vulnerables como Hato Nuevo.
Allí, entre luces y sombras, las adolescentes aprenden a decidir su futuro, rompiendo ciclos de pobreza y maternidad temprana.

En Hato Nuevo, a las afueras de Santo Domingo se mezcla la esperanza en medio de los fuertes rayos de sol de cada mañana. El sonido de los motoconchos se pierde entre el bullicio de conversaciones alegres de jóvenes y adolescentes, que casi cubiertos por las nubes de polvo caminan rumbo a su escuela con determinación, queriendo asegurar un futuro mejor.

En esta localidad al oeste de Santo Domingo la vida cotidiana se mezcla con las aspiraciones de una población joven que sueña con romper los ciclos de pobreza y abrirse camino hacia un futuro distinto.

En sus calles, entre las risas de adolescentes que llenan el aire; hay una mezcla de anhelos y sueños. Muchas de las jóvenes cargan también las responsabilidades de sus hogares desde muy temprano. No es raro escuchar historias de uniones tempranas o de chicas que dejaron los estudios tras quedar embarazadas.

Entre esos desafíos, también brotan nuevas oportunidades: clubes de adolescentes, talleres de proyectos de vida, charlas de autoestima y programas sociales que buscan cambiar realidades.

Hato Nuevo: una tierra de contrastes

Este es un territorio de contrastes: entre la vulnerabilidad y la esperanza, entre lo que limita y lo que impulsa.

Es ahí, en el Liceo Rafael Vásquez, donde un grupo de chicas ha encontrado un espacio seguro para conocerse, aprender, soñar en grande. Entre sus pasillos se escucha el bullicio de jóvenes que comparten un mismo reto: crecer en un país donde 1 de cada 5 adolescentes ya ha tenido un hijo o está embarazada de su primer hijo. ( 2019, UNICEF).

Allí estudia Angélica de la Rosa, de 15 años, quien hasta hace poco pensaba que su destino sería igual al de muchas chicas de su comunidad. “El embarazo adolescente ha afectado a miles de niñas como nosotras”, dice con voz firme. Pero algo cambió cuando llegó al Club de Chicas, un espacio creado dentro de la escuela como parte del Programa Presupuestario de Prevención del Embarazo Adolescente.

Las adolescentes de Hato Nuevo caminan con la convicción de que merecen decidir su destino gracias al Club de chicas del programa presupuestario de prevención de embarazos adolescentes que ha sido evaluado por la GIZ.

©DIGEPRES/GIZ/ Teresa Bojórquez edición IA Gemini y Canva.

Un espacio para descubrirse

El Club de Chicas se convirtió en un lugar distinto. “Es muy cálido, puedes sentir que perteneces. Allí descubrí muchas cosas que antes pasaba por alto de lo increíble que soy”, cuenta Angélica.

Entre dinámicas, charlas y talleres, aprendió sobre autoestima, sexualidad responsable y derechos. Y aunque parece algo pequeño, ese espacio le abrió la puerta a un futuro diferente: continuar estudiando y no repetir patrones que han limitado a tantas jóvenes.

De la escuela al país entero

Lo que viven estas adolescentes y la necesidad de replicar estos esfuerzos a más comunidades y zonas de riesgo, refleja la importancia de evaluar cómo se invierten los recursos públicos.

El Programa de Prevención del Embarazo Adolescente es una inversión de 13.8 millones de dólares que beneficia a 6,000 jóvenes y más de 6,500 madres, padres y tutores en toda República Dominicana.

Su evaluación, realizada por la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES) con el apoyo del Programa Buena Gobernanza Financiera de la Cooperación Alemana (GIZ) y la Secretaría Ejecutiva de COSEFIN, ha permitido identificar mejoras en el diseño y la implementación del programa para hacerlo más efectivo y sostenible.

El Programa ha fortalecido la educación sexual integral, ha capacitado a familias en crianza positiva y ha ampliado su cobertura en zonas rurales donde más se necesita. Con su enfoque de género, no solo previene embarazos, también empodera a las adolescentes y contribuye a un desarrollo más inclusivo.

Producción ©DIGEPRES/Dirección de Comunicaciones – Propuesta de guion y guía de preguntas por GIZ/Teresa Bojórquez.

Un futuro que se abre paso

Hoy, en el Liceo Rafael Vásquez, Angélica, Débora, Marvielis y Katia representan a miles de adolescentes dominicanas que han encontrado en el Club de Chicas un lugar donde sus sueños tienen espacio.

“Aquí aprendí a conocerme, a valorarme y a creer que sí puedo lograr lo que quiero”, cuenta Angélica. Angélica no está sola. En el mismo club, Débora Arrosa Mena asegura que lo que más la marcó fue hablar de autoestima: “Nos enseñaron a prevenir el embarazo. Aprendimos que nuestro futuro vale y que debemos cuidarlo” y Katia Paulino lo resume con claridad: 

“Nos ayudan a que no tengamos embarazos a temprana edad y no arriesguemos nuestro futuro”.

Todas sueñan con lo mismo: seguir estudiando, alcanzar una profesión y mostrar que sí es posible romper el círculo de la maternidad temprana.

La Cooperación Alemana para el Desarrollo, GIZ, ha venido acompañado a las instituciones nacionales de República Dominicana para asegurar que el esfuerzo no se quede en buenas intenciones, medir sus resultados para mejorarlos.

La evaluación de este programa presupuestario permitió un análisis técnico especializado, se identificaron áreas de mejora en el diseño y seguimiento del programa: la falta de sistemas nominales para dar seguimiento individual a las beneficiarias, y la necesidad de integrar reportes más robustos.

El apoyo de la cooperación ha sido clave para que podamos avanzar hacia una gestión más eficiente y transparente”, afirma una funcionaria de CONANI.

Esta evaluación del programa presupuestario orientado a la prevención de embarazos es una brújula que permitirá ajustar el camino, fortaleciendo la coordinación entre el Ministerio de Salud, el Ministerio de la Mujer, Supérate y otros actores claves.

Así se podrán mejorar y ampliar los alcances de este programa, porque mejorar los resultados y prevenir los embarazos adolescentes es abrirle a cada niña la puerta a sus sueños, a su educación, a su autonomía.

Y esa es la verdadera transformación que logra un presupuesto bien evaluado: que las políticas públicas no se queden en el papel, sino que se conviertan en oportunidades reales para las personas.

  • Redacción: Teresa Margarita Bojórquez, oficial de comunicación del programa Buena Gobernanza Financiera de la Cooperación Alemana para el Desarrollo, GIZ.
  • Edición y aval: Luis Mario Guerrero, Coordinador de Componente del programa.
  • Con datos de: Dirección General del Presupuesto DIGEPRES.

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